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4 años casados. ¿Por qué nuestro matrimonio es hoy mejor que el primer día?

 

   Hoy celebramos 4 años desde ese Sí QUIERO que nos hizo uno y  desde luego la ocasión invita a reflexionar sobre nuestra relación. No tengo más que motivos para dar GRACIAS por este amor del bueno que experimento cada día. De entre los frutos a destacar, el más sabroso, sin duda, es el de la llegada de nuestras pequeñas, que dan un sentido más hermoso aún a nuestro proyecto de vida.

   Este amor no mengua, no se estanca, no es rutinario, no se aburre, no se para, no se duerme, no lleva cuentas, ni sabe de reproches. Es un amor que crece, se enriquece, da fruto, alienta, empatiza con el otro, consuela, ilusiona, da fuerzas, acompaña, perdona, comprende, se entrega, lo da TODO.

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   ¿Qué consejos le daría a una amiga o una hermana que se fuera a casar en breve? ¿cómo conseguir que el amor sea más fuerte cada día? Quizás me esté repitiendo, porque ya os hablé de este asunto en un post anterior, pero me gustaría concretar y recordar cuáles pienso que son las bases para que un matrimonio funcione. Creo que no hay nada que valga más la pena.

   Es mucho lo que hay que tener en cuenta para que la empresa más importante de tu vida salga adelante pero, después de pensar en ello, he llegado a la conclusión de que todo podría resumirse en tres grandes ideas. Por supuesto todos estos consejos se han de aplicar a ambos pero me dirijo a vosotras que sois las que me leéis:

1- COMUNICACIÓN

   Invierte todos tus esfuerzos en conseguir que vuestro diálogo sea fluido y de calidad. Que no haya secretos entre vosotros. Prioriza aquellos temas que hayan quedado en el tintero en cuanto encuentres, en la locura de tu horario, un hueco para poder prestar la atención que se merece a la persona más importante de tu vida. Intenta comprender o descifrar sus códigos, cómo funciona su “cabeza”. Hombres y mujeres funcionamos de manera diferente, no es ningún secreto. Y si además tenemos en cuenta que cada persona es única, hemos de poner especial empeño por entendernos. Averigua qué gesto delata que está triste, cansado o preocupado. Qué necesita de ti cuando no lo está pasando bien. Cómo ponerte a tiro para que te cuente qué lleva en su interior. No esperes a “explotar” cuando algo te duele, no lo entiendes o te desconcierta. Buscad un ratito adecuado, en el que estéis tranquilos y podáis poner las cartas sobre la mesa. Cuéntale, escúchale. Que no pase ni un solo día sin que, a ser posible, os hayáis mirado a los ojos y sepáis cómo os sentís y cómo van las cosas.

2- PERDÓN

   NADIE es perfecto, tú tampoco. El rencor, la soberbia, el orgullo o incluso el odio, no aportarán nada bueno en tu vida. Y si se dirige contra la persona que ha de ser tu pilar y tu otra mitad, menos. Intenta comprender, empatizar y disculpar sus defectos o sus meteduras de pata. Tú también cometes errores y siempre es una delicia sentirse disculpado.

   Esto no quiere decir que no le ayudes a mejorar, que se lo pases todo o que no le cuentes cuando algo te ha contrariado. Pero sí que pongas de tu parte para disculpar sus fallos, para no sacar cada dos por tres la lista de agravios o recordarle constantemente lo mal que hace las cosas. Soy partidaria de hablarlo TODO. Pero en ocasiones quizás sería bueno pararnos a pensar si merece la pena decirle, por decimonovena vez en el día, que es un desordenado. Cuando ya le hemos pedido: que ponga la ropa sucia en el cesto, el cepillo de dientes en su lugar, los documentos en su carpeta, etc., etc., etc. En distintos momentos del día y de manera no muy amigable…Ese “machaque psicológico” no es sostenible durante mucho tiempo…Echémosle un poco de inteligencia emocional al asunto y conseguiremos mucho más de él.

   Ayudar a mejorar y comentarle por qué te ha hecho sentir mal o te disgusta su actitud, sí. Machacar y reprochar constantemente lo que no se hace del todo bien, no suma, solo resta y desune. Y ¿qué tal si ponemos empeño en reforzarle lo positivo? ¿sueles reconocerle lo que hace por vosotros? ¿le comentas aquellos aspectos que te gustan en él, lo que admiras en su persona?

3- GENEROSIDAD

   Quizás deberíamos decir, entrega. Sé que no se estila esto de darlo todo por otro. “Lo guay” es yo, yo y se queda tiempo yo. Pero levantarse cada día con el objetivo de hacer feliz a alguien es un impulso que llena de verdad. Obviamente el amor y el cuidado de uno mismo es esencial para poder sentirnos bien y darnos a los demás. Pero poder apostarlo todo por alguien sin miedo a ganar o perder es una auténtica gozada. Si no amas así es que no has vivido.

   Todos hemos sacado la conclusión en algún momento de nuestras vidas de que sienta mejor dar que recibir. Si tanto él como tú tenéis esa máxima en el pensamiento la cosa funcionará seguro. Ambos estaréis bien dispuestos para que vuestra historia crezca y trabajaréis a diario por vuestra mutua felicidad. Salir de ti misma, de estar pensando constantemente en lo que te falta, en lo que no va bien, e ilusionarte por hacer el camino más fácil al otro y por verle feliz es muy liberador. Y si encima sentimos que él hace lo mismo por nosotras, ¿existe un estado mejor?

   Os deseo lo mejor en este trabajo de cuidar a diario vuestro amor. Nosotros hoy estamos de celebración pero no olvidaremos que cada día nos jugamos mucho y seguiremos luchando para que crezca.

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4 comentarios en “4 años casados. ¿Por qué nuestro matrimonio es hoy mejor que el primer día?”

  1. Totalmente de acuerdo!! Para mí es muy importante no ir a dormir estando enfadados o dolidos por algo. ¿Cómo vamos a poder amar a alguien sin conocer por qué sufre? Y allí entra todo lo que has comentado: la comunicación, el reconocer señales del otro, hablar, escuchar y PERDONAR, siempre. Enhorabuena por estos 4 años!!

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